sábado, 4 de octubre de 2008

Liberarse de la ilusión: el ego

Volví a encontrarme en el camino de serpientes y mire la entrada que tanto miedo me producía, había rostros contorsionandose, tratando de asustarme y mirándolos fijamente compren di que era falso, ese horror, solo estaba mi miedo pero cuando lo entendí se fue: les dije a los demonios, *¡no les tengo miedo! y comencé a reírme de ellos y ellos rieron conmigo. Pase por el portón y una gran bola de fuego naranja se formo en mi pecho, las voces me guiaron y me dijeron que había cruzado el portón del infierno *¡Tienes que dejarlo ir!* dijeron los Maestros, *Te esta haciendo daño, es cáncer que matara tu cuerpo!, ¡ Déjalo ir!* Mientras escuchaba esto sentía a través de mi garganta algo duro y grande, difícil de expulsar, estuve pujando mientras mi compañero de vida me apoyaba tomándome de la mano (como el día en que parí a nuestro hijo). *¿Que es lo que tienes ahí?, ¿que es eso que no puedes sacar?*, me pregunto él, * Es el rencor* dije y en ese mismo momento me di cuenta que eso era, rencor que guardaba por muchas situaciones en mi vida, por un pasado y un futuro... Y comenzó a salir a través de mis ojos, montones de lágrimas hicieron que mi cuerpo descansara, y comenzó la purificación. *Ahora, vamos a limpiarte, vamos a sanar tu cuerpo * Y comencé a sentir los poros dilatándose, sudando y mi nariz escurría y los ojos continuaron llorando pero yo estaba feliz, muy agradecida, ¡me sentía tan bien!
Pude levantarme y moverme , abrí los ojos y pude ver detrás de los velos de la tercera dimensión, me di cuenta que estaba en la quinta dimensión.
En la quinta dimensión el Ego no puede penetrar, *has dejado la ilusión* dijeron los Maestros *El Ego no te dejaba ver lo que Es, aquí Es así, nosotros hemos estado contigo siempre, pero ya no nos escuchabas ni veías, y antes lo hiciste, antes...* Me di cuenta que estos seres, esos ojos revoloteantes que había por doquier, eran unos seres que en la infancia había nombrado las alegrías, con los que hablaba por mucho tiempo y me mostraban muchas cosas, situación que a mi mama le inquietaba mucho.
(continuara)

martes, 16 de septiembre de 2008

Iniciación: Cruzar el porton del infierno.


Pidiendo a los maestros ancestrales, fuerzas de la naturaleza que me dieran enseñanza sucedió:


Dentro de mi, había un camino oscuro, había serpientes enroscadas unas en otras moviendo se constantemente, no tenia miedo de las serpientes, pero temía acercarme al Portón transparente que había al final de ese camino... Muchas voces confusas y rostros distorsionados aparecían en ese trance, no podía entrar o no quería. Me dedique a intentar escuchar lo que me decían las voces, a mirar las serpientes y comprender el mensaje, pero en ese momento no entendí.